Breve reflexión sobre el público paraguayo y el fenómeno del “otro” cine.
Escribe: Sergio Colmán Meixner
Muchos de mi generación (los 80) y de las posteriores, sin duda, y salvo algunas excepciones, crecieron con una visión sobre el cine: la impuesta por hollywood, que proclama el cine como entretenimiento y espectáculo. Este fenómeno, vale decir, no solo nos afecta a nosotros sino también a los demás países latinoamericanos.
Están también los que pueden o buscan acceder al otro cine; éstos, por una coyuntura de factores económicos y culturales, son minoría. Suena fuerte la expresión otro para identificar al cine no hollywodense, pero teniendo en cuenta que virtualmente el cine de hollywood hace parte de nuestro “Yo”, todo lo externo a esto es el otro. No existe el yo sin el otro (recurriendo a psicología), ¿acaso existiría el cine de Hollywood como tal si no existiera otro tipo de cine? Intentar analizar los factores socio-políticos, económicos y culturales de este fenómeno, es un trabajo interesante de tesis para cualquiera que se anime (si este cualquiera aparece, puede empezar con su psicoanalista). A pesar de todo, nos embarcarnos en el autoindulgente viaje de intentar justificar este fenómeno.
Observando a simple vista, se puede crear un perfil aproximado de nuestro público formulando las preguntas: ¿Qué quieren? , y ¿Por qué? No es necesario elaborar encuestas para obtener las respuestas, puesto que vivimos en tiempos de publicidad, y la imagen, por sobre todas las cosas, es el medio de comunicación del momento y a través de ella, por medios distintos (TV, cine y publicidad), no nos muestran lo que deseamos sino ya lo que “debemos” desear. Estas imágenes nos crearon un “tipo” estético al que debemos seguir.
El cine de hollywood se rige justamente por estos tipos estéticos que tienen como finalidad la complacencia, darnos lo que deseamos. ¿Y que es lo que deseamos sino lo que ellos nos dijeron que debemos desear? En base a esto tenemos las fórmulas: el protagonista se queda con la chica, el héroe mata al villano, el villano se levanta nuevamente para darnos el ultimo susto cuando ya le dábamos por muerto, y todo esto dramatizado con actores atléticos y actrices con grandes bustos, mostrado con planos que duran menos de 5 segundos. Por supuesto, no todo el cine de hollywood es así; hay que darles el mérito de haber producido grandes obras cinematográficas que cambiaron y revolucionaron el cine. Y se agradece.
Pero el caso viene no solamente de que somos hijos de la publicidad y la televisión, sino que también los medios para acceder al otro cine son escasos. Se puede culpar de esto a la demanda, ya que no queremos consumir (sí, hablo de consumir, con todo que se trata de un arte) algo que desconocemos. Pero luego cerramos el círculo diciendo que no conocemos porque no nos dieron a probar, y lo poco que probamos no nos gustó tanto porque no es lo que estamos acostumbrados a probar, así que tampoco hubo realmente oferta. Entonces, una de la respuestas es el miedo de nuestro publico a encontrase con algo que puede no gustarle, y por consiguiente, no se anima a gastar su dinero en la entrada o en el alquiler, prefiriendo ir por lo seguro (probablemente la TV).

En la fecha de estreno de “Hamaca Paraguaya”, película tildada por nuestro público como aburrida, nuestros compatriotas preferían ver cualquier estreno de hollywood, porque no estaban dispuestos a pagar la entrada por una película sobre “una pareja de viejos que hablan durante toda la película, ¡pffff”. Y, cómo no, un ciudadano medio que trabajó todo el día en un empleo que probablemente no le agrada, con ganas de relajarse y escaparse de la realidad al menos un día entre semana (miércoles), entrará al cine a ver “Hamaca paraguaya” y, gracias a la comodidad del asiento y al aire acondicionado, en los primeros minutos de la película ya se sumirá en brazos de Morfeo (no el de Matrix, aunque…¿quien sabe?), y la culpa no la tienen la película ni el espectador, sino que todo el sistema de cánones preestablecidos en nuestro subconsciente que conforman nuestra memoria colectiva.
Esperamos del cine pues, como todo objeto/arte de consumo (sí, nuevamente lo he dicho), que nos de el gusto, en este caso, de pasar un buen rato, entretenernos, aislarnos de nuestra realidad (en la que no estamos muy a gusto), y divertirnos, sin pensar tanto, ya que a nuestro pensamiento tenemos que darle descanso para luego solucionar nuestros propios problemas (generalmente económicos).
Con el paso del tiempo, a causa de una toma de conciencia gradual, esperamos que este paradigma se vaya rompiendo. De hecho, ya esta sucediendo: una prueba de esto es la formación de un público que quiera ver el otro cine, y que lo hace parte de su “Yo”, un público que va creciendo gracias a la inquietud de abrirnos hacia lo desconocido, una inquietud reprimida, como muchas, que lentamente sale afuera a buscar respuestas.
Estas respuestas, además de centros culturales que pasan películas ausentes del circuito comercial, y de muestras de cine esporádicamente organizadas, también las encontramos en el Festival Internacional de Cine de Asunción. De esto se nutre pues, su vital importancia.
Agenda semanal; fijate en Cursos y Talleres si hay alguno que te interesa y está por comenzar, acordate que se ordenan por fecha de inicio, de más próxima a más lejana.
1 respuesta hasta el momento ↓
Jazmin Pinazzo // 21 Julio 2008 a 12:26
Tenes toda la razón Sergio, ese bombardeo que simpre tuvimos de parte de Hollywood, nos dejó sumido en la ignorancia cinematográfica, inclusive en la zona pirata del país encontramos ese “otro” cine,que con el tiempo está ayudando a que la gente se sienta interesada por el cine europeo, oriental.Lástima que se tenga que recurrir de nuevo a la pirateria para ver algo de calidad, es la realidad como le digo a mis colegas siempre, ya que como cinéfila no quiero cerrarme a nada. Es más hasta llegué a experimentar un odio y alergia hacia Hollywood, despreciando cualquier cosa que viniera de allí, lo cual está mal también, pero bueno que voy a hacer si en el camino se me presenta el cine nórdico, oriental hasta el de la India???…No queda más que esperar el día que nos quiten la venda de los ojos…