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“La Dama del agua” y las buenas intenciones de Shyamalan

29 Noviembre 2007 · 4 comentarios

ladamadelagua.jpg    Resulta decepcionante para el público que, creyendo que vería una película fantástica con momentos dramáticos, se encuentra con una película dramática (mal elaborada) con momentos fantásticos, y a eso, sumándole la narrativa lenta que no aporta nada más que aburrimiento, puesto que no se justifican los planos largos cuando no hay nada en la escena que mostrar 

Escribe: Sergio Colmán Meixner La Dama del Agua (Lady in the water

EEUU     2006
Dirección: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan

Resulta cada vez más evidente cómo grandes directores, que están en su mejor momento creativo, tristemente, empiezan a decaer gracias a que los productores dejan que éstos hagan lo que quieran a raíz del éxito comercial de los mismos. Este es el caso de M. Night Shyamalan quien prácticamente, desde Unbreakable (El Protegido), se fue perdiendo. Así, tenemos a  La Dama del Agua (Lady in the Water), película basada en un cuento de cama para niños que se inventó el mismo director, con personajes con nombres extraños como Narf o Tartutics, reunidos en una fábula sobre el destino de cada uno, y cómo unos seres de otro mundo se arriesgan para mostrar el camino a los hombres… etc.

La película empieza con la narración del cuento; luego se abre en escena un condominio en el que Cleveland Heep (Paul Giamati), se encarga de realizar varias tareas, como la de administrar el complejo. Un día es visitado por la extraña Story (Bryce Dallas Howard), quien dice venir de un mundo subterráneo (debajo de la piscina), trayendo una noticia importante para el futuro de la humanidad, y además ésta es perseguida por unos seres extraños.

Como siempre, el director utiliza una excusa, ya sean fantasmas, superhumanos, extraterrestres o monstruos, para hablarnos sobre la humanidad y sus diferentes dimensiones; eso es un crédito de Shyamalam pero también, en este caso, es ahí donde se pierde la película. Con el recurso ya trillado de que la película no es lo que aparenta, o lo que los trailers o carteles quieren vender,  muchos pensarán que en la Dama del agua existe una sorpresa, pero no es así.

Es contradictorio asumir, entonces,  que la película no es lo que aparenta, para quien vio el cartel de promoción, con un impresionante diseño, en el que podíamos apreciar adelantos de los fantásticos monstruos que, se supone, aparecerán en la película y pensó que los vería realmente, se equivocó. Estos están presentes, sí, pero no con la intensidad que se propone la promoción de la película. Esto resulta decepcionante para el público que, creyendo que vería una película fantástica con momentos dramáticos, se encuentra con una película dramática (mal elaborada) con momentos fantásticos, y a eso, sumándole la narrativa lenta que no aporta nada más que aburrimiento, puesto que no se justifican los planos largos cuando no hay nada en la escena que mostrar.

El guión es tan flojo que no consigue mantener la tensión que necesita para conservar al espectador curioso y atento. Resulta más gracioso aun, teniendo en cuenta cómo Shyamalan conseguía en sus anteriores películas lograr escenas realmente tensas, y a veces, de susto, recurriendo poco a los clichés del género terror o suspense. Pero en esta película resulta que la mejor escena es una de las típicas del género que recuerdan a la escena de la estación de subte en Un hombre lobo americano en Londres (John Landis -1981).

Los personajes humanos en la película carecen de realismo, cada uno es una caricatura y esto no ayuda a que, a diferencia de los personajes fantásticos, los humanos sean más creíbles. Las actuaciones son buenas pero no salvan  la película a causa de los malos diálogos y una torpe puesta en escena: fíjense como, en determinado momento, el encuadre esconde el rostro de determinado personaje sin motivo alguno.

Lastimosamente, Shyamalan tampoco se salva en el aspecto técnico, no aporta nada nuevo a sus planos y la fotografía es mucho más pobre que en sus otras películas, limitándose a tonos azulados y verdosos. Vale destacar que el diseño de los personajes fantásticos en muy interesante, especialmente los lobos hechos de pasto y los árboles parlantes (rescatados de cierta trilogía fantástica conocida). Los efectos especiales están correctos, como se espera en cualquier producción de hollywood, pero éstos son desaprovechados a causa de la necesidad de insertar el drama que termina sonando artificial.

Esta película lo podría haber dirigido por ejemplo, Guillermo del Toro (El espinazo del diablo) y podría convertirse en un excelente ejemplar del genero fantástico, porque la historia da pie a mucho y los personajes también. 

Soy un seguidor del cine de Shyamalam y lo admiro mucho, siempre tiene buenas intenciones, pero como todos sabemos, no solo es intentar, sino lograrlo. Esperemos que vuelva a levantarse de esta caída.

Categorías: Cine y audiovisuales · NUESTRA CULTURA · Reseñas de películas

4 respuestas hasta el momento ↓

  • Monica // 24 Marzo 2008 a 14:54

    Sergio, coincido contigo plenamente. Además, está la gran publicidad que se le dio a la pelicula, considerando el director, y no se sabia ni el género, pero se creó una inmensa expectativa. Una decepción total.

  • Sergio // 27 Marzo 2008 a 04:25

    Gracias por el comentario Monica…ahora se viene la ultima de Shyamalam, The Happening, hay que ver quetal…

  • GUSTAFATO // 6 Abril 2008 a 01:30

    Breve escribe Leonardo Boff sobre un tema substancial. No hay datos mayores ni propuestas. Por el lado ñandeva los cangaceiros ya arraigados aquí rodean “ingenuamente” (son unos 2000 mas familias, fortificados, armas,silos,etc) Creo que Sergio y su versación debieran abandonar “La dama del agua…”y atender la del acuifero. La pucha que la sabe y escribe lunga.

  • cristiano // 12 Julio 2008 a 20:52

    Hola, no coincido para nada. La dama del agua es una peliculaza, es genial la vivencia cotidiana en la que nos sumerge, valga la chapoteada. Donde estas relaciones cotidianas, simples, se transforman, viven un proceso de cambio gradual, paulatino, que eleva sus acciones a un nivel fantástico, de fantasía, de ilusión. Es un cuento, una pelicula de culto sin dudas, con una gran imaginación, el director sale de lo convencional, nos transporta a su mundo, juega con nosotros y él mismo, actuando en su propia película, el redactor del “libro de cocina”, un libro que cambiará al mundo. Estas narraciones propias de cada personaje, en conjunto, generan una mística, una fe, que no tiene nada que ver con la religiosidad, nos envuelve en esta pompa de esperanza. Realmente mágica para quien está dispuesto al asombro y a la inventiva.

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