Escribe: Sergio Colmán Meixner
Título (Español): Sin lugar para los débiles
Directores: Ethan y Joel Coen
País: USA
Calificación: 5/5 yacaresitos
Llewelyn Moss (Josh Brolin) es un hombre común que encuentra una camioneta rodeada por varios hombres muertos y dos millones de dólares. Moss decide quedarse con el dinero y empieza a ser perseguido por los contrabandistas quienes se valen del asesino Anton Chigurh (Javier Bardem) para ir tras él, al mismo tiempo que el Sheriff Ed Tom (Tommy Lee Jones) les sigue el rastro tratando de impedir que Moss sea atrapado por tal asesino.
La película empieza con la reflexión de Ed Tom sobre los viejos tiempos en Texas, en los que, aunque nadie pueda creerlo, los policías ni siquiera portaban armas. Siguiendo con el relato, nos cuenta sobre crímenes terribles que ocurren por esas tierras, al mismo tiempo en que vemos imágenes del desierto de Texas que, como un cómplice silencioso y polvoriento, lo apreciamos por su belleza irónica. Entonces, lentamente, empezamos a presenciar una serie de hechos violentos que nos muestran lo peor de la naturaleza humana. Y conocemos a un asesino que mata a gente con un compresor de aire que se utiliza usualmente para matar ganado, simbolizando lo que significa la humanidad para este personaje. Un hombre que perfectamente podría encajar entre las múltiples interpretaciones del superhombre nietzscheano, el que está sobre todos y todo.
Presentándose como una especie de western ambientado en los 80, esta nueva película de los hermanos Coen, quienes hacen un cine muy norteamericano (respecto al contenido), y adaptado por ellos mismos a partir del libro de Corman Mcarthy, cuenta sobre personajes que se encuentran frente a situaciones que los superan. Como es costumbre del cine de los Coen, la mala fortuna siempre está presente, banalizada con su típico toque de humor negro, por lo que la historia les viene como anillo al dedo. Pero en este caso, el humor desaparece para retratar los hechos así como son, sin que esto les haga perder en delicadeza y ni el tono crítico.
Magistralemente realizada, la película tiene un ritmo lento pero a la vez tenso. Se toma el tiempo para presentar y desarrollar a los personajes y resulta bastante entretenida; mezclando largas pausas con tensas escenas de acción. No es que la acción abunde, pero cuando llega el momento es manejada con más fuerza que cualquier ejemplar del género de acción. El fuerte de la película, sin embargo, son los diálogos, llenos de metáforas y elaborados poéticamente; no existen desperdicios en ningún diálogo. Además la estructura narrativa es atípica; cuando considerábamos que a un personaje le seguiríamos a través de toda la película como protagonista, existe una ruptura cambiando a otro personaje quien será, en esa línea narrativa, el protagonista, algo con lo que jugó Hitchcock en “Psicosis” y que suele resultar un experimento arriesgado.
Las actuaciones refuerzan al ya consistente guión. Por un lado Josh Brolin hace una excelente interpretación como Moss, un hombre común que hace todo lo posible para sobrevivir, pero que tiene mucho que perder, lo que lo hace vulnerable, y por lo tanto débil; por otro lado, Tommy Lee Jones quien no necesita hacer mayor esfuerzo para entrar en el personaje del cansado y viejo sheriff, quien también es responsable de los pequeños toques de humor cargados de ironía y de las reflexiones sobre los hechos, estableciendo una relación crítica con el espectador.
Pero evidentemente la película es de Barden, quien encarna al mejor villano de la historia del cine gracias a una actuación contenida y tensa; y cuando vemos al personaje por primera vez, los hermanos Coen nos acercan a éste lentamente mientras esta cometiendo un crimen, para percibir en su rostro un profundo placer y locura, esto también gracias a la fotografía contemplativa, natural y sutil de Roger Deakins que juega con las luces y sombras de manera inteligente y opta por leves movimientos de cámara. En cuanto a los aspectos técnicos, no solo se destaca la fotografía sino el sonido, cuya elaboración minuciosa permite lograr tensión a través de sonidos provenientes de otros espacios, como un teléfono o un disparo.
Sacando al espectador de la sala de cine con un sentimiento de pesimismo e insatisfacción _ tanto por su mensaje como por su final que no caerá bien a la gran mayoría del público_ esta película propone una meditación sobre la capacidad del hombre de hacer el mal y cómo uno ya no puede estar seguro en el mundo, de cómo la vida puede depender de qué lado caiga la moneda y uno puede hacer poco para cambiarlo, o tal vez morir en el intento. Y el mensaje no es nada ambiguo: casi de manera poética la película sencillamente justifica su título, que ya no hay lugar para los débiles.

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3 respuestas hasta el momento ↓
GUSTAFATO // 7 Junio 2008 a 23:15
el colmantario de colmán (el hombre repollo) ha colmatado los andariveles de la buena crítica, agréguense pues dos o tres alligartocitos más a la calificación and see you later queya colman mi arábica paciencia en tanto voy a recargar mi Coleman con birras importadas, sigan con calma y con colman. Salúte
Sergio Colman // 12 Junio 2008 a 19:02
Gracias Gustafato, tratare de mejorar!
CARLOMAGNO // 9 Julio 2008 a 02:00
Buena Sergio, sigamos asi apoyemos el conocimiento y el arte, para salir del atrazo y la ignoracia, y desterremos nuestros complejos de inferioridad, que repudian y reprimen la capacidad dejandonos siempre en la cola del mundo, talvez algunos como este GUSTAFATO, quieren seguir en el agujero de pais que estamos manteniendo, criticando de manera no constructiva al autor, claro si es que no sabe no puede opinar, porque creo que tendriamos mas capacidad para inventar adjetivos que de idear pensamientos, pensemos mas y ofendamos menos, jodamos menos y estudiemos y leamos mas eso es para todos, FUERZA PARAGUAY, LIBREMONOS DE LOS REPUDIADORES DEL PENSAMIENTO… ES LA SENDA AL EXITO QUE TANTO NECESITAMOS….