el yacare

Promesas del Este

12 Junio 2008 · Deja un comentario

 

Escribe: Sergio Colmán Meixner

Título original: Eastern Promises

Director: David Cronemberg

Guión: Steven Knight

País: Reino Unido/USA

Calificación: 4/5 yacarecitos

 

 

El director canadiense David Cronemberg ha tenido, en su trayectoria cinematográfica, una filmografía irregular con varios altibajos comerciales, pero de una calidad innegable que viene desde sus inicios, desde el terror más tosco a los dramas más complejos, sin salirse del todo del aire macabro.

 

Descuartizado a veces por la crítica y el público, este incomprendido genio que nos da, en cada película, una lección violenta y sanguinaria sobre la complejidad del ser humano, se ha convertido en un cineasta de culto y películas como Scanners, Madame buterfly, La Mosca o Crash jamás serán olvidadas por los cinéfilos pues cada una, para bien o mal, ha dejado una huella  en la historia del cine, y por qué no, en la historia de los mismos cinéfilos.

 

Para Cronemberg, el mundo no es tan sencillo como se muestra en las películas y eso lo demuestra, irónicamente, en sus películas, en donde los personajes están constantemente serpenteando entre lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, la perversión y la naturaleza, todos elementos que vienen de la mano y hacen parte de nuestra humanidad enfermiza y que, para el director, a veces esto implica nada más que una cuestión de elección, sea buena o mala, o ninguna de las dos.

 

Así, estamos en Londres, en los barrios de inmigrantes rusos, y aparece una joven embarazada que se desangra y luego fallece en el parto dejando un diario escrito en ruso y a su recién nacida hija al cuidado voluntario de la enfermera Anna (Naomi Watts) quien realizó el parto,  y quien decide averiguar sobre el pasado de la joven y va a parar en el restaurante de Don Semyon (Armin Muller – Sthal) quien, de apariencia sencilla y benevolente, es nada menos que el líder de una familia de la mafia rusa y  demuestra interés por dicho diario que puede incriminar a su hijo Kiril (Vincent Cassel) . Poco a poco Anna se involucra en el sub-mundo del crimen y la prostitución y conoce al chofer Nikolai (Vigo Mortensen) con quien podría empezar una peligrosa relación, también así poniendo en riesgo a su familia.

 

Mientras que en Una historia de violencia se abría un debate sobre si podemos juzgar a un hombre por su pasado oscuro luego de llevar una vida ejemplar (dentro de lo que la sociedad considera) en esta nueva película nos encontramos con una especie de segundo capítulo en el cual Cronemberg nos propone lo inverso, al involucramos en ese entorno oscuro y los posibles efectos de meterse en un mundo al cual uno no pertenece y con eso explorar lo que hay oculto en cada palabra, gesto o acción del ser humano.

 

Es el caso de Anna, quien, perteneciendo a una familia moralmente decente, debe decidir entre arriesgar su seguridad y hacer lo “correcto” u olvidarse de todo, como ya lo propusiera el mismo Semyon. Pero no es solo Anna quien debe elegir, pues a medida que se involucra Nikolai en la ecuación, este también debe tomar ciertas decisiones, correctas o incorrectas que conllevaran a sus efectos.

 

Así, una vez más Cronemberg juega con la moral  de los personajes y del espectador poniendo en tela de juicio qué es realmente lo correcto o no y cuál es el precio de una elección. Como es típico de su cine, ya en la secuencia inicial presenciamos dos actos bastante sangrientos sin ningún atisbo de sutileza, lo que además sirve para avisarnos, así como lo hacia al inicio de Una Historia de Violencia, del tono de lo que esta por venir, mientras que la fotografía y las locaciones frías y mayormente oscuras, casi carentes de color, refuerzan el estado sombrío de la psiquis de los personajes que serán presentados y la tensión de los hechos intrigantes que vendrán a ocurrir.

 

El guión, escrito por Steven Knight, se encarga de trabajar cuidadosamente a los personajes incluso dando más importancia a su desarrollo que a la trama en sí, que tiene poco de original pero que resulta beneficiada por la dirección de Cronnemberg y las actuaciones de Mortensen y Sthal, quienes logran componer los personajes más complejos. Por un lado, Mortensen se entrega de cuerpo y alma al papel, compone a Nikolai como un hombre frío, pasivo y peligroso, pero de repente, contradictoriamente sensible y con una determinación intimidante a la hora de reaccionar. En contraposición Sthal logra convertirse en un hombre gentil pero en el fondo terrible, sin dejar que su máscara de buen hombre sea permeable… incluso cuando emana tal cantidad de maldad a través de sus acciones.

 

Resulta interesante además la exploración entre las relaciones de los personajes, por ejemplo el caso de Kiril, de quien se habla que es homosexual y lleva una extraña relación de amistad, o tal vez atracción por Nikolai, teniéndolo a este como a su perro guardián y amigo al mismo tiempo, pues Nikolai, conciente de la acciones despreciables de Kiril, siempre  se mantiene fiel a éste, incluso no estando de acuerdo con lo que se lo encomienda. Vincent Cassel no hace mayor esfuerzo para encarnar al desagradable y antipático Kiril, tipo de personaje que se convirtió en una especialidad del actor. Por su parte, Naomi Watts tampoco resalta demasiado porque su papel no la exige, pero es bastante efectiva, gracias también a la fotografía y el maquillaje (o a la falta de éste) que deja ver las arrugas connotando el desgaste físico y psicológico de Anna. Además es interesante la extraña relación del personaje con sus familiares.

 

Con escenas de violencia gráfica y proponiendo una de las secuencias de pelea más realistas que haya visto (que por el lugar y la situación  en la que se desarrolla podrá desagradar a los mas “sensibles”, aunque, de hecho, estos no son recomendables para el cine de Cronemberg), la película  falla al intentar plantear un final muy fácil pero a la vez ambiguo y seudo-feliz, recurriendo a una elipsis un poco molestosa. Claro que ello no perjudica a la película tanto como la narración en off de la chica muerta, cada vez que alguien lee el diario de esta, que suena melodramática e innecesaria y rompe con la estética de la película.

 

Pero bueno, Cronemberg no es perfecto, así como no lo son sus personajes y esperemos que ninguno cambie, para bien del cine.

 

 

 

Categorías: Reseñas de películas

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