4 Marzo 2009...17:35

Petardo-py: La guerra contra “las drogas”, la guerra contra los pobres

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Hablar de lo malignizado, de lo prohibido que es, a la vez, cotidiano, es salud. Hablemos pues de marihuana entonces.

Escriben: Pelao Carvallo y Agustín Barúa Caffarena

No vamos a decir que la propuesta de Elvis Balbuena (Diputado liberal que plantea “un proyecto para reglamentar el cultivo, comercialización y consumo de marihuana“ ) viene a abrir la discusión legal del tema marihuana (y del tema “drogas”) en Paraguay. (El entrecomillado resalta la necesidad de debatir un entrampamiento de significaciones en la palabra droga: si en la práctica los efectos nocivos resaltados son en gran medida la precarización, perversión y estrechamiento de presente y futuro, ¿pudieran también producir esos mismos resultados ciertas formas de vivir -por ejemplo- la maternidad, la religión, la pareja el dinero…? En ese sentido, ¿cabría ser expandida la noción de “drogadictos/as” a quienes abusan de estas cuestiones?)

La certeza es que esta discusión -como buena parte de lo que se discute y determina acá- no fue ni pública ni abierta.

 

Korekoooo… ¡Guaaaaaaa!

La legislación paraguaya en el tema “drogas” no parte de constataciones científicas, sociales o empíricas del tema de las adicciones problemáticas (valga la redundancia). La legislación paraguaya de “drogas” parte de un mero acto de fe: se trata de creer y hacer todo lo que dicta la política de “drogas” del gobierno estadounidense, por fuera de todo acercamiento solidario con nuestra realidad paraguaya en el tema.

El tema “drogas” es tratado igual que el tema aborto: como un asunto de fe, un asunto religioso. En las “drogas”, la razón está en Washington, en lo respectivo al aborto, nuestra legislatura obedece al Vaticano.

Toda la perspectiva estatal de “drogas” existente es represiva y ha sido levantada así,  entre el silencio y la manipulación.

 

“…con ésta sí, con ésta no… con esta señorita me caso yo”

El trato jurídico, sanitario, policial y de prensa “libre” a las “drogas” se basa hasta hoy en una mirada clasista: se protege y silencia el comercio, producción y consumo de las “drogas” propias de la clase alta urbana, y se reprime la producción, comercio y consumo de las “drogas” que los sectores pobres pueden controlar. Se trata de un tema de poder: “drogas” controladas por los ricos no son perseguidas. “Drogas” bajo la posibilidad del control de los pobres, sí son perseguidas.

El modelo prohibicionista falla por esa misma forma clasista de tratar las “drogas”. Será mentira cualquier modelo prohibicionista mientras los ricos puedan seguir drogándose impunemente a costa de la prisión de dealers y productores pobres que les abastecen. Este modelo funciona como la parte pública del permisivismo práctico y discriminatorio para los ricos.

Será opresión y colonialismo en tanto esa forma de tratar las “drogas” siga desconociendo la histórica, multicultural y compleja relación de la humanidad con las “drogas”, y en particular de las culturas paraguayas con las “drogas”. A modo de ilustración, recordar el proceso histórico del trato a la yerba mate hasta su asentamiento en la identidad paraguaya.

Esto, sin entrar a considerar los innumerables beneficios que el prohibicionismo trae a la constitución, desarrollo y articulación de mafias en torno a las “drogas”: pequeñas, caseras, locales, mafias medianas, mafias estatales, mafias internacionales; ellas sustentarán el prohibicionismo hasta que les sea más redituable la legalización de ellas, siguiendo el modelo oligopólico del alcohol y el tabaco.

 

Un, dos, tres… ¡Miro!

En ese sentido, vemos más aportante una política pública centrada en la despenalización del consumo y autoproducción de la marihuana y otras “drogas” (como el alcohol -cerveza casera- y el tabaco) en cuanto a lo legislativo-policial, y de reducción de daño en lo respectivo al tratamiento desde la Salud Pública.

De hecho, la autogestión del consumo de marihuana y otras “drogas” permitirá disminuir el peso de las mafias en el negocio de las “drogas”. Negocio que, hoy por hoy, alimenta no sólo a las mafias, sino también a policías, iglesias, políticos, terapeutas que ofrecen la abstención total como solución al consumo problemático de “drogas”. La prohibición de las “drogas” es un negocio redondo para todos quienes viven de ellas, desde la ilegalidad y la legalidad.

El uso de “drogas” es un tema que debe ser objeto de discusión pública, honesta, reflexiva y abierta para definir el trato que se dará a ellas. Discusión que debe centrarse en los contextos que explican los móviles de los usos (y abusos) de las “drogas” y en las libertades civiles conectadas. Para esto deben evaluarse las posibilidades reales de que este debate se logre, y encaminar hacia la producción de las condiciones para ello.

La lucha por la despenalización del consumo y autoproducción de “drogas”, especialmente de aquellas que están vinculadas a la tierra y la producción artesanal y amorosa (marihuana, alcohol, tabaco), se vincula con otras luchas por la libertad.  Se vincula a la histórica lucha paraguaya contra los autoritarismos, contra la mojigatería y el control de las mentes y los cuerpos (Es tarea pendiente, por ejemplo, rastrear la historia de las “drogas” y las luchas de quienes las consumen en Paraguay).

Paraguay hoy está apostando por más libertades, y esa apuesta es práctica, es real. La podemos rastrear en el lenguaje, en los relacionamientos, en las artes, en la política, en la necesidad de romper con el oligopolio periodístico que insiste en querer disciplinar nuestro pensamiento. Podemos rastrearla en la apertura social y juvenil a no encasillarse en prácticas ni opciones sexuales únicas.

Paraguay se abre a la libertad luchando contra la doble moral residual en el poder, que permite el abuso publicitario de los cuerpos, estimula el consumo de las “drogas” industrializadas y prohíbe la autogestión de los cuerpos y los placeres, en tanto esa autogestión cierra espacios al mercado y al lucro/poder.

Hace falta, entre otras cosas, la voz de quienes usan “drogas”, a ellos no sólo se les reprime sino que se les silencia. Esas voces asomarán a partir de la acción: frenar la estigmatización a partir de su reconocimiento público, como parte del complejo ser y estar paraguayo. Nos interesa que se hable del tema, honesta y tranquilamente.

Necesitamos que, desde una perspectiva de salud, se implemente una política propia, no deudora de los USA-intereses. En ese sentido, no queremos que en este tema se haga lo mismo que se ha hecho en las intervenciones militares y policiales de los últimos tiempos en San Pedro: servir descaradamente a los intereses imperiales de Estados Unidos y Brasil.

Se trata de reparar el daño que esta sociedad nos ha hecho y reducir el riesgo que hay en el abrir la vida a nuevas experiencias. Para eso se necesita diálogo, acompañamiento, contención, y no represión.

 

Por una red paraguay de reducción de daños – Foro Permanente de Salud Mental 

Asunción  – 29.01.09

8 comentarios

  • si conseguimos + info t la pasamos (sic)

  • ls lgarts no tenems orejs… ns cagarían la hidrdinámik… saludos

  • escribi mal aproposito no me vengan con q no sabe no sabe.tiene q prender orejas de burrro………..

  • estoy haciendo un trabajo practico sobre los niños de las villas o clase baja .Tienen 10 años y toman cocaina .cpaz use info de lo que hicieron.me parecio muy copada.si quieren pueden pasarme mas a mi email.yo despues les muestro mi tp.adio.y me gusta fumar.pero no me importa lo de la despenelizacion ni penelazicacion.jaskajslkas solo me gustaria q la gente q consume algo entienda para q lo hace y no lo haga de una forma automatica.como tirarse un pedo..
    dijecualquiera no?etc

  • Me gusta lo que escribieron, eso me parece más acción que las anodinas propuestas de ir a pedirle a San Lugo que nos bendiga con su aprobación… el viejo clientelismo y estatismo colorado… respecto a la recolecta de firmas: mejor recolectar semillas, plantar y fumar. Sin acción directa todo lo demás es palabrería envidiosa

  • pero déjense de joder!!!si kieren fumar fumen y sino tb. intelectualoides de cuarta, demasiada perorata para no decir nada

  • Apoyo y estoy totalmente de acuerdo con lo expresado arriba. y más, creo que debemos dejar la inacción (inacción entendida desde el punto donde nos quedamos conversando de esto en este espacio -que importante- es sólo el primer paso; o conversándolo y puteandolo entre amigos en reuniones varias. Propuestas: Presentar una propuesta del por qué a la Legalización del Cannabis al presidente, bien fundamentada y armada. Movilización: salir a la calle y recaudar firmas.
    Sin acción, nuestras palabras caen en saco roto. No perdamos este momento histórico para hacer un cambio de verdad. Fuerza compañeros!

  • Es curioso como siempre quienes escriben a favor de la despenalización del consumo de marihuana lo hacen desde afuera, como defendiendo la libertad de quienes la consumimos.
    Luego de leer este texto caigo en la conclusión de que no aporta nada, lo único que hace es insistir en el hecho de que hay que tratar el tema. Creo que ya estamos llenos de palabras de quienes defienden libertades de “otros” cuando en realidad no hacen que “pelear” por la propia desde el “anonimato”. Si muchas comillas, ya sé, pero es así como todos venimos tratando este tema, entre comillas. Como no queriendo la cosa. Como queriendo no tocar con nuestras manos el asunto no sea cosa que después la cosa no salga como uno quiere y lo vinculen, entonces la salida rápida será decir que solo se defendía la libertad del otro.
    Creo también que hay mucha hipocresía en la cuestión del consumo de drogas, no solo aquí sino en todo el mundo, en eso coincido con el texto. También coincido con aquello que la penalización responde a intereses impuestos.
    Hay todavía mucho que hacer hasta llegar a la despenalización del cultivo y comercio, no creo que sea algo que se pueda hacer de un día para otro. Creo que las acciones de momento se deberían orientar hacia a la despenalización del consumo y tenencia como se hizo en otros países para después seguir con la comercialización y producción. Es verdad que se generan incongruencia penales en el proceso puesto que mientras se pueda liberar la tenencia y el consumo la comercialización y producción podrían seguir siendo ilegales, pero la implementación paulatina de todas esas figuras ira generando un marco para las siguientes.
    Además liberar la producción en que podría ayudarnos? En la coyuntura regional actual no serviría de mucho, solo para sustentar el consumo local y para surtir de materia prima a los potenciales y fantásticos emprendimientos industriales de fabricación de aceite, tejidos y demás cosas que todos auguran que se implantaran en el país. En el contexto regional local sería imposible vender marihuana MADE IN PARAGUAY a ningún país del mundo, solo se podría seguir haciendo de la manera actual, por medio del tráfico ilegal.
    Cualquier cargamento de estos no podría cruzar las fronteras de los países vecinos para llegar a otros destinos y mucho menos venderse en aquellos.
    Todas las voces que hasta ahora se alzaron en favor de la liberación lo hicieron solo a modo del más republicano de los CIEEEERTOOOO!!!!!! de cualquier mitin de seccional colorada. Ninguna aporta sustancialmente al debate.
    Tampoco coincido con aquello de las “drogas de los ricos” y las “drogas de los pobres”, me parece totalmente innecesario y absurdo el planteo. Y como no tengo ganas de explicar este punto no lo haré. Sería darle demasiada importancia el asunto y no se lo merece.
    A lo mejor el único punto donde podría entrar a importar la cuestión socio-económica es en el de la producción, distribución y venta. El campesino cultiva marihuana porque le resulta más rentable que cultivar soja o maíz o mandioca. Punto.
    El que distribuye y vende marihuana lo hace porque no encuentra otra forma sustento. No quiero pecar de inocente, pero admitamos que en principio es así. En el contexto actual esos actos constituyen un delito, por ende quien incurra en la venta esta delinquiendo y es posible que termine encarcelado. Por tanto quien incurre en un delito para su sustento lo hace por necesidad. Desde ese punto de vista no es muy deferente a robar.
    Ahora bien, todos sabemos que hay muchos actores involucrados, en los principales están muchos políticos y empresarios, y que la justicia nunca termina de caer sobre ellos cuando se sabe que por medio de sus influencias consiguen burlar controles, evitar sanciones y caer en otros delitos de corrupción en ámbitos policiales y judiciales que hoy en día los convierten en delincuentes. Se dieron cuenta que el día en que despenalice la producción todos estos santos hombres quedaran libres de culpa y cargo y podrían a pasar a ser considerados VISIONARIOS?
    No escuche todavía a ninguno de ellos defender este asunto, ni siquiera opinar seriamente al respecto. No deberían ser acaso ellos los principales interesados?
    El debate ya está abierto, ahora solo queda ampliarlo y encararlo.
    Bueno, no sé, es lo que se me ocurre ahora mientras termino una tuca.
    Es que se me ocurre cada cosa cuando fumo…!!!


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